Eventos

Para conocer más eventos en América Latina, visite kawasaki-la.com



Foto de evento de Kawasaki
Guldman hace historia y finaliza 51 el Dakar- Buenos Aires
19/01/2015
No había espacio para errores ni para el azar. Solo 174 km separaban a Cristóbal Guldman de la meta, de la historia, del éxito.  Y no fue fácil.  La lluvia en un terreno resbaladizo le recordó que todo podía pasar aunque fuera el último día.  Dos caídas y un cansancio que atraía la desconcentración, fueron los enemigos de una jornada corta y difícil para el piloto nacional.

Pero la meta era el objetivo desde el inicio. Era la promesa con él mismo.
Y cumplió.

El ingeniero que se preparó sólo tres meses para el Dakar. El solitario que viajó sin familia, sin lujos, sin bellas modelos, sin staff exclusivo ni cobertura mediática.  El iquiqueño que, en silencio, este 2015 rompió todos los records de conciudadanos que han participado en el rally desde que se corre en Sudamérica. El faquir que soportó la deshidratación en Argentina, el infierno del desierto de Atacama y el frío inhumano de Uyuni. El que largó 95 (de 161) en ese lejano 4 de enero y que terminó ayer -15 días después-  en el puesto 52 de la general cuando ya quedaban 79 motos. Ese hombre es Cristóbal Andrés Guldman González: el debutante.
“La hice. Se acabó. Por fin”, esos fueron los tres primeros pensamientos del piloto al cruzar la meta oficial, cuando acabó la cronometrada, a 140 km de la final protocolar en el podio de Tecnópolis.  “Ahora me pueden atropellar si quieren”, pensaba después. Y es verdad, porque cuando se trata del Dakar, incluso una piedra caprichosa o un espectador muy osado, podrían acabar -inclusive- con el puntero.  Pero el enlace lo cruzó bien y llegó al evento de cierre completamente embarrado, pero feliz.
Subir a la rampa fue especial. Allí estaba toda su familia y amigos.  El locutor oficial lo recordó luego de esos aplausos en la Plaza Prat de Iquique.  Extendió la bandera chilena y levantó los brazos. Había ganado a la adversidad, a los pesimistas e incluso a sí mismo.

Bajó del podio, guardó la moto.  Firmó decenas de autógrafos. Se detuvo una y otra vez a fotografiarse con fans tuercas que ya sabían su nombre.  Buscó a su amigo boliviano Walter Nosiglia (la estrella altiplánica de quads), se abrazaron y felicitaron.  Pero, su cabeza comenzó a pensar en 2016.  “Ya estoy atrasado para el próximo rally”, dijo en un momento. 
La prematura planificación duró poco. Al cerrar las cuentas, hacer inventario de materiales, juntar su ropa en las maletas e ir en taxi camino al hotel, cerró los ojos y se durmió conversando. Ya no había que pensar más en un campamento, en roadbooks, mecánicos, barro, sal y lluvia. Casi acostumbrado a estar 20 horas despierto, ahora tenía todo un fin de semana para dormir en una cama.  En una de verdad. 
Ver Todos Los Eventos en Chile